jueves, 30 de abril de 2015

SANA DOCTRINA: UN CONCEPTO EN CRISIS

SANA DOCTRINA: Un Concepto en Crisis

Hablar de “sana doctrina” es cada vez un asunto más confuso, en virtud de que cualquier grupo seudocristiano (y aun muchas iglesias de amplio recorrido y que en otrora fueran bastión de la fe), se la acredita, y pretende persuadir a sus miembros de que allí, al interior de este grupo o comunidad, se enseña y se vive la “sana doctrina”, lo cual en numerosos casos no resulta cierto.

Es tal el grado de corrupción de la enseñanza, que tal parece que la centralidad de la Biblia ha quedado desplazada por las creencias y practicas introducidas por acreditados personajes. Estos posan ante los medios de comunicación como “maestros de la Palabra” cuando en verdad están errados en sus apreciaciones e inducen a muchos al error ante el enorme poder de penetración de medios como la televisión o el internet, a los que tienen acceso. 

Enseñan que hay que ordenar al dinero que venga a nosotros, enseñando que como hijos del Rey estamos llamados a vivir rodeados de lujos y riqueza, enseñando que el creyente debe tener delante de si, un cuadro o cartel donde a través de un collage (recortes diversos de fotografías tomadas de revistas u otros) que incluya todos sus sueños: la casa de sus sueños, el carro de sus sueños, los sitios que sueña visitar. Se asombrarían muchos al saber que esta práctica introducida en la iglesia evangélica hace unos 30 años aproximadamente, ha sido una de las costumbres más arraigadas y difundidas entre los gurús de la Nueva Era y los seguidores de lo que se ha dado en llamar “desarrollo del potencial humano” que en esencia pretende reemplazar a Dios y Su Palabra, por el poder de la mente, la capacidad de visualización positiva, y  el poder creativo de la palabra humana.   

Artilugios como estos nunca aparecen en ningún texto de la Santa Biblia, de allí que nos preguntemos: ¿Podemos llamar a estos exabruptos sana doctrina?
Con cuanta frecuencia se escucha en los círculos evangélicos la expresión “sana doctrina”, queriendo señalar que esta o aquella congregación articula su fe y su práctica conforme a las Escrituras, solo que con frecuencia, nos encontramos con que dichas congregaciones padecen de diversos males: Sincretismo religioso, creencias y practicas sin ningún sustento bíblico, avaladas solo por apóstoles y maestros que han inducido estas prácticas, sin hallar impedimento alguno.

Con ello se demuestra el pobrísimo nivel de estudio y conocimiento de la Palabra, la ausencia de un liderazgo pastoral instruido y fiel, que “digiera” lo que se le enseña, y con más franqueza que falsa diplomacia, sepa poner frenos a estos lamentables excesos. Lo peor de todo es que nos hemos acostumbrado tanto a la mentira, a las doctrinas engañosas, que cuando se es confrontado con ello a la luz de la Biblia, la reacción oscila entre el rechazo apoyado en falacias y la hostilidad que evidencia la total ausencia de razones , pero la constante en todos los casos, es la carencia absoluta de argumentos centrados en una hermenéutica responsable.   

Para el apóstol Pablo, cuidar la sana doctrina era un asunto que ocupaba su mayor atención, razón por la cual exhorta a Timoteo e insta a Tito, ambos pastores, a velar por preservar la enseñanza que se imparte a las iglesias, enseñanza que desde este tiempo habría de pervivir bajo la constante amenaza de que fuera objeto de distorsiones y cambios introducidos por hombres que con la pretensión de ser maestros, la pervierten y la acomodan a sus propios gustos e intereses  (1Tim. 6:3, 2 Tim.1:13;4:3. Tito 1:9,13; 2:1).

Por sano entendemos aquello que funciona en debida forma, que no adolece de algún padecimiento o simplemente que goza de salud. Doctrina es enseñanza o instrucción, de modo que la sana doctrina es la enseñanza que no sufre de algún mal, que se encuentra en condiciones óptimas, que no ha sido objeto de mal trato o tergiversaciones.

De dónde sacan tantos  predicadores que pueden acomodar sus extrañas costumbres, maneras de pensar, y usanzas, las cuales en el marco de una adecuada hermenéutica, van en franca y total oposición a la enseñanza bíblica. A manera de ejemplo notemos la insistencia en asumir la falsa doctrina de la prosperidad, según la cual el interés de Dios es que gocemos de prosperidad y éxito, que seamos gente de gusto y excentricidades, que podamos vivir como príncipes ataviados de ropa de marca, costosos automóviles, y otras exquisiteces que la vana gloria de este mundo nos propone. 

La voluntad de Dios es que los hombres y mujeres, que hemos sido lavados por la sangre del Cordero, que hemos aceptado el llamado a ser discípulos, vivamos con la mayor austeridad y modestia, y que centremos todos nuestros esfuerzos y trabajo disciplinado en difundir el evangelio, mostrar las virtudes de Cristo en nuestras propias vidas y extender el Reino, procurando que los hombres de este mundo materialista, henchido de vanidad y soberbia rindan su voluntad a Dios, reconozcan su condición de pecadores y acepten a Cristo como Señor y Salvador.  
 
De dónde sacan estos falsos maestros que podemos manipular a Dios para efecto de que Él se rinda a nuestros caprichos, y se sujete a nuestras demandas, demandas y ordenes, que blasfeman el nombre de Dios, rindiendo culto al egoísmo, demandas que no tienen como centro la gloria de Dios, el extendimiento de Su Reino, sino la deificación del hombre (enseñanza según la cual el hombre es dios), la búsqueda desenfrenada de placer, comodidad y gloria del hombre para consigo mismo.
Esto lo vemos en las declaraciones, decretos y profecías de autocumpliento, tales como estos: 

“Declaro que soy prospero, que el dinero y la abundancia vienen a mí de fuentes inesperadas, que soy rico, declaro y visualizo (técnicas de visualización positiva) que poseo un automóvil, que soy dueño de mi propia empresa, que viajo y visito diversos lugares (mapa de sueños), donde esta Dios en todo esto? Que toma Dios para Su gloria? Que beneficio hay en todo esto para los perdidos, que viven sin Dios y sin esperanza en este mundo? Donde hay un principio o un pasaje bíblico que permita afirmar que Dios tiene como anhelo supremo que vivamos con toda suerte de comodidades materiales? Donde encontramos  a Jesús pensando y asumiendo este exótico comportamiento? No es más bien la oración de Jesús, una súplica al Padre, mediada por la total subordinación a Su Perfecta Voluntad?

El evangelio de Mateo 26:42 nos enseña el contenido agonico de la oración de Jesùs en el huerto de los Olivos, bajo la sombra de la cruz.

Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras .

Jesús no declaro al tenor de los falsos maestros:

“Yo declaro ahora mismo, que gozare de salud y larga vida, que ninguna cosa mala vendrá a mi vida… que seré prospero… que los que buscan hacerme daño serán destruidos…” 


No tienen las suplicas de la iglesia, como propósito, pedirle a Dios que les conceda las fuerzas y el denuedo para enfrentar las aflicciones que demanda predicar y difundir el Evangelio. Según  Hechos 4:29 esta era su ferviente suplica:

“Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús”

Ellos no dijeron: “Declaramos que nos haces invisibles de nuestros enemigos… decretamos que ejércitos de ángeles vencen a nuestros enemigos...”

No debería ser nuestro más quemante anhelo buscar que Cristo sea formado en nuestro carácter, que crezcamos en obediencia, que nuestra vida y todas nuestras ambiciones estén centradas en agradar a Dios y servirle con un corazón integro que lo ame, y que sirva a sus intereses?
Que motiva al  amado anciano Juan, a elogiar a Gayo?  Acaso le dijo:
“Yo me gozo al ver los excelentes balances  de tus negocios, tu éxito y prosperidad, tus grandes haciendas, tus costosos trajes, tus refinados gustos…”
Esto dijo Juan:
 3Pues me alegré mucho cuando algunos hermanos vinieron y dieron testimonio de tu verdad, esto es, de cómo andas en la verdad. 4No tengo mayor gozo que éste: oír que mis hijos andan en la verdad. (1 Jn. 3,4)  .

De dónde sacan estos falsos apóstoles, y falsos maestros que la vida cristiana, es un oasis perenne de tranquilidad, confort y abundancia, si Jesús nos advierte acerca de la renuncia y la entrega, del servicio humilde a los demás, y el Nuevo Testamento en el Libro delos Hechos, y la historia de la iglesia, están repletos de ejemplos de hombres y mujeres que interpretando la voluntad de Dios y viviendo conforme a la sana enseñanza de Cristo, debieron sufrir trágicas muertes, vidas llenas de privaciones, y no por ello renunciaron a la fe, ni claudicaron ante los desafíos de seguir fielmente las pisadas de Jesús. No podemos resucitar la seudodoctrina de la retribución, que pretende enseñar que los goces, abundancia de bienes, excelente salud son el fruto de nuestra obediencia perfecta y del agrado pleno de Dios frente a la vida que vivimos.

Eso haría que sacáramos inferencias falsas, tal como afirmar que quienes padecen necesidades, o están enfermos es porque se anida en sus corazones pecados inconfesos o están viviendo fuera de la Voluntad de Dios. Si esto fuera cierto todos los ricos opresores, injustos y blasfemos de este mundo serian almas benditas y piadosas, y todos los pobres y enfermos serian impíos.

Hay pobres y enfermos, y ricos y satisfechos, que viven con el alma muerta, pues la vida cristiana no depende ni se circunscribe a una dimensión socioeconómica, estos son hombres y mujeres que no gozan de la presencia de Cristo en sus corazones, del mismo modo que hay quienes administran para Dios grandes bienes y hombres y mujeres que padecen grandes y diversas necesidades, y tanto en unos como en otros se perfecciona la voluntad de Dios, pues no sataniza la Biblia las riquezas, si bien advierte acerca del peligro y consecuencias de poner en ellas el corazón, haciendo de las cosas materiales un fin en sí mismo, y amándolas como si fuera Dios.

Los creyentes que han sido discipulados desde la óptica de esta falsa enseñanza, de visualizaciones, decretos, y prosperidad, indefectiblemente se volverán atrás ante los primeros tropiezos que la vida les depare y se sentirán asaltados en su buena fe, admitiendo que fueron engañados por sus maestros, con la propuesta de una vida prospera y feliz, que de repente cambia para ellos.  

La felicidad que propone las Escrituras está muy lejos de ser aquella que encaja con el neo-hedonismo de nuestra postmodernidad o la falsa doctrina de la retribucion o la llamada doctrina de la prosperidad. No, esta felicidad tiene como eje y fundamento, movernos en la Voluntad de Dios, siendo individuos y personas que buscamos primeramente el Reino y sometemos nuestros planes, y proyectos a la Voluntad de Dios, la felicidad que Dios ofrece es aquella que pervive en medio de las dificultades, cuyo gozo no se extingue en medio de la prueba, y que nos permite contemplar desde el plano de nuestros presentes y temporales sufrimientos, nuestro verdadero hogar, y nuestra autentica ciudadanía. Entendiendo que no hay muerte sin resurrección, ni situaciones de dolor y sufrimiento en las que Dios nos prive de su eficaz consuelo.  

O.A.M.
oscar.marulanda@cenfortek.org
www.cenfortek.org

  

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