lunes, 19 de enero de 2015

¿Apostolitis o neo fariseísmo?


Si aquellos misioneros poseedores de un verdadero espíritu apostólico, los que trasegaron por mares, montes, valles, selvas y llanos, vieran lo que está sucediendo en muchas de las iglesias de hoy, de cierto la tristeza los conduciría a la muerte.

Prudencio Damboriena, Jean-Pierre Bastian, Pablo Moreno Palacios, historiadores ampliamente reconocidos dentro y fuera de sus países de origen, nos dan cuenta de las arduas jornadas, persecuciones y peligros de diversa índole que debieron soportar los pioneros del Evangelio en América Latina y en Colombia en forma particular.

Los primeros esfuerzos por extender el evangelio en Colombia datan del año 1825. La sociedad bíblica Británica, comisiono, al pastor y educador Bautista, James Thompson  nacido en Escocia, para difundir las Sagradas Escrituras y evangelizar en estas nuevas tierras.  Pero fue en el año 1856 cuando la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos estableció el primer centro de predicación, el mismo que se convertiría en poco tiempo en la Primera Iglesia Evangélica (continental) en Colombia, ya que antes de ello se fundó La Primera Iglesia Bautista, en el barrio La Loma en San Andrés Islas, por el pastor Phillip Beekmam Livingston, en 1947. Cabe anotar, que con la anexión de San Andrés al estado de Colombia, se inició por parte de la orden católica de los Capuchinos una campaña sin cuartel, en contra de los Bautistas, reprimiendo con los amplios poderes de que disponían, la práctica del idioma Ingles, e inculcando abiertamente la intolerancia contra los Bautistas, al tiempo que ejercían el monopolio de la enseñanza en las escuelas.

Con lágrimas e indescriptibles penalidades, el evangelio se extendió en Colombia. Estos hombres y mujeres, con  inocultable espíritu apostólico, se abrieron paso, renunciando algunos a lustrosos apellidos y grandes comodidades en sus países, para abrazar la causa de la evangelización y el establecimiento de nuevas iglesias evangélicas en este país. No pocos se vieron sometidos a golpes, injurias, encarcelamiento o encontraron la muerte en forma prematura, minados por enfermedades y múltiples padecimientos. Para estos hombres ser misioneros, pastores o simplemente hermanos era la manera usual como se les denominaba. No atraían la atención hacia sí mismos, buscaban con esmero atraer la atención de sus oyentes al amoroso mensaje de Salvación en Cristo.

Por lo anterior, sorprende la manera con la que pastores “en pañales”, atrapados por su enorme ego y sed de protagonismo, se autodenominan “apóstoles”
Su apostolado suele agotarse en gritos estruendosos con los que pretenden vindicar su autoridad, en inocultable gusto por las comodidades y los lujos, merced de las generosas ofrendas de los creyentes que creen más en estas figuras endiosadas que en Cristo como Señor de la Iglesia. Estos apóstoles miran con desdén a quienes no requieren ostentar títulos para acreditar su autoridad ministerial,  porque su mejor carta de presentación son sus frutos en su vida familiar, el impacto de su testimonio en la sociedad y la sana doctrina que vive y predica la iglesia en la que sirve.

Apostolitis o neo fariseísmo, este es uno de los graves males que como pandemia amenaza la fe de los creyentes, pues como los fariseos del tiempo de Jesús, estos anhelan los primeros lugares, el reconocimiento, posando de súper espirituales y afectando superioridad moral. A ello se suma que cualquiera que cuestione su forma de pensar o de comportarse, su arrogancia, su estilo de vida signado por el despilfarro y vanidad,  se hace objeto de maldiciones y anatemas de parte de ellos.
Como no reconocer que los falsos ungidos o falsos cristos de los que nos hablan  con tanta claridad los Evangelios, describen a estos ególatras, que empañan el testimonio y contribuyen a fortalecer la incredulidad de unos, y a debilitar la fe de otros.

Estos mal llamados apóstoles, se caracterizan porque suelen predicar: “Prosperidad, prosperidad” sin mencionar rendición total a Cristo, obediencia a la Palabra, Santidad de Vida. Han cambiado el llamado al arrepentimiento, por el llamado a una vida de abundancia y confort, han cambiado a Cristo por mamom, han preferido ofertar un cielo por la vía de la adhesión a un club, que una eternidad por un Camino al cual se llega por medio de la fe en la obra de Cristo en la Cruz y el correspondiente arrepentimiento del pecado.

Estos Apóstoles pregonan ser artífices de avivamiento y consideran que tienen el monopolio del poder de Dios. Que ellos y solo ellos pueden otorgar gracias especiales, o extender desde ellos una unción especial a quienes los siguen. Que poco saben de pedir perdón y perdonar, pero en cambio buscan ser servidos en lugar de servir. Suelen maltratar sutil y aun abiertamente a sus subordinados, no rinden cuentas a nadie de sus finanzas y Satanizan  a los que tímidamente los invitan a la moderación.

Si hay Apostolitis o neo fariseísmo, es porque los medios de comunicación hábilmente manejados han logrado manipular las mentes débiles de muchos creyentes, que hacen muy poco o nada por conocer las Escrituras, pagando el precio de su ignorancia.  Los lacayos espirituales huyendo de una conciencia llena de culpa buscan faraones a quienes se puedan someter.

Apóstoles, aquellos que siéndolo por vocación divina no encuentran en ello motivo de ostentación y menos ocasión de que otros caigan en la idolatría, apóstoles los que durante décadas han dedicado sus vidas al servicio del Señor, sacrificado fama y fortuna, desdeñado lucrativas ofertas, sin que pudieran soportar el fuego que los impulsa a llevar el Evangelio y sembrar iglesias a su paso, apóstoles los que impactan la sociedad en la que viven y las diferentes iglesias de su derredor, son enfáticos, fronterizos y directos en no hacer tratos con la injusticia, siendo antorchas que brillan e iluminan con su testimonio, apóstoles aquellos que a tiempo y fuera tiempo anuncian con sinceridad de corazón, que no son suyos sus triunfos, que toda la gloria, toda la honra le pertenece al Señor, apóstoles aquellos en quienes su humildad y espíritu de servicio corre paralelo a la magnitud de sus frutos.

 Estos apóstoles cuya visión es abarcante y profunda, cuyo celo por la Gloria de Dios es irreductible, estos apóstoles que no tienen sus ojos puestos en el dinero y la comodidad sino en Jesucristo, son los que muestran la extrema diferencia con estos neo fariseos, de la misma manera con la que la luz excede a las tinieblas.


O.A.M.

jueves, 15 de enero de 2015

Apreciados amigos les comparto en este inicio de año esta breve reflexión de vida.

Permítanme llamar la atención de ustedes sobre el tema del rediseño de la personalidad

La personalidad es un conjunto de características físicas y psicológicas,  formada a partir de la herencia y el  aprendizaje.
La personalidad está constituida por el temperamento y el carácter, el primero debe su origen a la herencia genética y el otro a la interacción de la persona con el entorno social y la cultura en el que se desarrolla. Mientras el temperamento (genotipo) tiende a ser bastante estable, el carácter (fenotipo) se modifica con el paso del tiempo y las diferentes experiencias vividas.

Comencemos por aceptar que mucho de lo que somos, y de lo que otros observan en nosotros,  no es en manera alguna el resultado de una elección personal.
No elegimos hablar nuestro idioma, no elegimos tener nuestra nacionalidad, no elegimos el color de la piel, ni el tono de voz, pero quizá tampoco elegimos creer que consumir alcohol es de machos, que fumar cigarrillo nos hace ver más hombres, quizá tampoco elegimos muchos de los hábitos que escrupulosamente mantenemos y nos disgusta que otros nos critiquen por ello.

Los especialistas nos informan que muchos de nosotros somos muy poco o casi nada originales, que recitamos o interpretamos al pie de la letra un libreto que nos dio la familia y la sociedad, el cual aprendimos por modelamiento  o lo que es igual por aprendizaje social.

La buena noticia es que podemos rediseñar nuestra personalidad. Para ello es indispensable cuestionar los modelos o los ejemplos que más influencia hayan tenido en nosotros, y renunciar a lo que no nos edifica ni nos aporta en forma positiva, quedándonos solo con aquello que resiste nuestro escrutinio moral. Acaso hay alguna honra, motivo de orgullo o noble herencia en presumir de ser esclavos del alcohol, del libertinaje sexual, de la mezquindad o egoísmo, de la mentira o la falta de honradez.
El apóstol Pablo en la epístola a los Romanos (Ro.12:2), exhorta a los creyentes a no conformarse, a transformarse, al cambio. A no asumir las múltiples propuestas de un  entorno social signado por los excesos, a no tomar la forma (amoldarse) a la inmoralidad, el culto al cuerpo, al libertinaje sexual, las bacanales, la vanidad y el egoísmo que constituían el día a día de la cosmopolita ciudad de Roma .

Tengamos en cuenta que tener un físico atractivo, poseer bienes materiales y fortuna, ostentar  títulos u otros rótulos sociales de grandeza, a nadie le garantizan la felicidad. Las más altas estadísticas de suicidio provienen de países como Suecia donde existe uno de los más altos ingresos per cápita del mundo.

Rediseñar la personalidad, no es otra cosa que aceptar la responsabilidad de ser la persona que queremos, despertar del letargo para tomar conciencia que se ha hecho por parte de muchos, una caricatura de la vida, en lugar de una vida verdadera. Es optar por  vivir una vida que valga la pena, de modo que en nuestro epitafio se pueda escribir algo semejante a esto: “Aquí yace alguien que con su vida nos dio por herencia un ejemplo digno de imitar”, “Aquí reposa alguien que no desperdicio su vida tras falsos espejismos, sino que vivió con plenitud, y con la diáfana alegría que solo puede vivir un ser libre y en paz”; y sin duda alguna, Jesús es el Hombre, es el modelo; no existe ningún que pudiera arrogarse ese derecho.
Con sincero afecto,
Oscar Albeiro Marulanda