lunes, 10 de marzo de 2025

 TE QUIERO REGALAR TRES CONSEJOS DE ORO

En mi vida tengo mucho para agradecer a mis amigos, pues ellos me han aportado sabias enseñanzas que me han evitado mucha frustracion. Otra fuente de sabios consejos han sido mis buenos amigos "los libros". Siendo la Biblia la fuente suprema de los mas sabios consejos.

Hoy te comparto estas tres sabias enseñanzas:

1. Vigila tus palabras: el lenguaje oral es fundamental para construir relaciones interpersonales saludables y para adquirir y trasmitir conocimiento. Me ocupo por ahora de esta primera parte. 

No es conveniente hablar mas de lo necesario, y menos monopolizar las conversaciones. En un dialogo ameno y edificante,  cuenta mucho saber escuchar y saber formular buenas preguntas. Cunado escuchas con genuina atencion esto cautiva a nuestros interlocutores, y saber preguntar da a conocer nuestro interes en las personas y en los temas que se plantean. Nuestro lenguaje ha de ser claro, conciso y pertiente, acompañado de un lenguaje gestual que muestre empatia y seguridad. Evita criticar sin buenos motivos, y de igual modo se muy cauteloso al opinar sobre temas espinosos, politicos o religiosos.

2.  Se generoso: Has de la generosidad un sello distintivo de tu caracter. Las personas generosas tienden a valorar mas lo bonito de un lugar en lugar de señalar aquello que no lo es. Agradece los favores recibidos, se comunica con sus amigos y aun con otras personas, sin otro motivo que el de darles un amable saludo y desearles que gocen de buena salud. La gente generosa es semejante a los diamantes, no abundan y son muy preciados por su belleza. Quien es generoso sabe dar, dar para aliviar las  necesidades materiales de otros, para dar animo y aliento, para fortalecer los sueños y las buenas iluciones de los demas.

3. Dale un lugar especial en tu corazon a tu familia: expresale a tu familia cuanto los amas, en un lenguaje que ellos puedan interpretar. Damos amor cuando abrazamos, cuando participamos de actividades hogareñas, caundo jugamos, cuando nos comunicamos con el hermano, el padre o aquel tio que vive en el exterior. Debemos aprender a disfrutar la compañia de nuestra familia y asegurarnos que ellos sepan que son muy amados por nosotros. Siempre debemos dar importancia a los pequeños detalles, aquella llamada en el dia de cumpleaños, recordar fechas especiales, ser oportuno en preguntar por las condiciones de salud, por la graduacion, por la jubilacion o cualquier otro evento que sea significativo como familia.

Con sincero amor en Cristo,


Oscar Albeiro Marulanda


 

miércoles, 24 de mayo de 2023

 MUCHAS HOJAS Y NINGUN FRUTO

En el Evangelio encontramos una historia fascinante, en la que se nos dice: "Por la mañana temprano, cuando Jesús volvía a la ciudad, sintió hambre. Al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella; pero únicamente encontró hojas. Entonces dijo a la higuera: — ¡Que nunca más vuelvas a dar fruto! Y en aquel mismo instante se secó la higuera" Si bien no era tiempo de cosecha, si se esperaba que esa abundancia de follaje estuviera acompañado de unos pequeños brotes o botones que la gente acostumbraba a comer. los labriegos de la region sabian, que si estos brotes no estaba, entonces cuando llegara la temporada de la cosecha,  tampoco encontarian ningun fruto. 

Este texto enfatiza la autoridad divina de Jesus sobre la naturaleza, del mismo modo como tambien Jesus, le enseña a sus discipulos, la realidad del pueblo Judio. Los Judios estaban atiborrados de enseñanzas morales, de tradiciones, de  creencias pero carecian de frutos, de verdaderos resultados en sus vidas, que mostraran una fe que tracendiera a las apariencias. era una fe esteril y vacia, una religiosidad agotrada en rituales, normas y repeticiones. La vida espiritual del pueblo a quien Dios habia escogido, para ser luz a las naciones, habia desaparecido siendo reemplazada por hipocresia religiosa. 

Del modo como Jesus observo de lejos a aquella higuera y busco frutos que luego no hallo, tambien espera encontrar frutos en la iglesia del Siglo XXI. Muchas congregaciones que se llaman a si mismas "cristianas" carecen de vida, no hay fuego de Dios, no hay manifestaciones genuinas de una vida guiada por el Espiritu. Alli hay carnalidad, orgullo, pasiones desordenadas, indiferencia por el pobre, orgullo intelectual, confianza en sus boyantes economias. la falta de uncion, tratan de reemplazarla por luces multicolores y humo. 

La vida de todo cristiano ha de dar frutos o simplemente no hay vida en Cristo. los frutos que Jesus espera, no pueden ser diferentes a aquellas cualidades que observamos en la vida y ministerio de Jesús: Dependencia total al Padre, amor por los debiles y necesitados, esperanza para los perdidos y estigmatizados, salud a los enfermos del alma y del cuerpo. Compasion hacia aquellos que viven sin rumbo y sin proposito. El anuncio del Reino ocupo un lugar central en la vida de Jesus y asi tambien debe serlo para la iglesia. El Reino manifiesta el interes de Dios por traer consuelo, fortaleza y luz en el presente y una esperanza solidad respecto del futuro que espera a los que aceptan vivir bajo la soberania del Rey de Reyes. Podriamos afirmar que Dios espera santidad en la vida de sus hijos, ya que esta fluye con serenidad como un arroyo, cuando Cristo vive y gobierna en nuestro corazon. No se trata de una conducta impostada y moralista, sino de una vida sometida y controlada por el Espiritu Santo, que hace resplandecer a Cristo en nosotros. 

Dios busca frutos, que satisfagan sus expectativas, y no un conjunto de ritos y de estereotipos propios de alguna religion, que satisfaga las exigencias de una tradicion denominacional.

Mucha gente en este tiempo, esta cansada de discursos, esta asqueada ante tantos escandalos protagonizados por lideres, y solo esperan ver en nosotros, a hombres y mujeres que amemos y sirvamos, con limpio corazon, que hablemos del amor de Dios y de Cristo, mostrando ante las miradas prevenidas e incredulas, evidencias de que hemos sido lavados por la sangre de Cristo, pruebas de que hemos nacido a una vida nueva, donde no gobierna mas el ego, sino donde los valores enseñados por Cristo constituyen nuestro estilo de vida, anulando las lineas entre los que creemos y vivimos para trazar un solo camino, donde vivimos lo que creemos y creemos lo que Cristo nos enseño con su predicacion y con su ejemplo.



 

sábado, 30 de abril de 2022

 

 

 

¿ES INCONDICIONAL EL AMOR DE DIOS?

 

Existen conceptos, frases, y dichos que han alcanzado un uso ampliamente extendido, al punto que se aceptan sin mínimo reparo o cuestionamiento, este es el caso de esta afirmación: “El amor de Dios es incondicional”

El conocido cantante cristiano Marcos Barrientos, interpreta una canción titulada, “amor sin condición”.

Resulta de gran valor ir a la Escritura y observar lo que allí se nos enseña acerca del amor de Dios.

Dios muestra su amor de forma benevolente y universal, sobre todo tipo de personas de manera indiferenciada. Mateo 5:45 nos lo muestra con entera claridad. El hace salir el sol y envía la lluvia, sobre todos los habitantes de la tierra.

Jesús mostro su agrado sobre el joven rico, cuando respondió que había guardado la Torá desde su juventud, literalmente dice el texto: “Entonces Jesús, mirándolo, lo amo”. Pero este tipo de amor debemos interpretarlo no como amor de satisfacción o complacencia absoluta. Podríamos asimilar, esta expresión; “lo amo” como benevolencia, bondad o compasión. De otro modo como se entendería que Jesús le demandara vender sus bienes y darlo a los pobres.  su rebelión contra Dios, adherido a sus bajas pasiones, mundanalidad y desorden

 

Dios es misericordioso, compasivo, pero jamás alcahueta o pusilánime. Dios nunca podrá amar la maldad que se anida en el corazón del hombre, Dios no puede sentir un amor pleno y satisfecho hacia alguien que vive en desobediencia, que no acepta condicionamiento, normas ni reglas. Amor sin condición es una terrible herejía, pues conduce a deducir que una persona puede obrar como un impío, ser pervertido, borracho, embustero, avaro, injusto, inmundo de labios y de mal corazón, pero al mirar a Dios con su soberbia y pecado acuestas, se pensaría que Dios le sonríe y le dice: “No te preocupes hijo mío, yo te amo sin condición”

Esto es falso, Dios llama al hombre impío al arrepentimiento, Dios llama a todo hombre que vive separado de Dios, aferrado a una mente reprobada, oscura y en desobediencia a Dios. Si el amor de Dios, tal como algunos lo interpretan supone que el Señor no establece condiciones, entonces no llamaría al hombre pecador a dar vuelta al pecado, a un cambio de mente, a convertirse de sus malos caminos y pedir perdón a Dios e iniciar con Cristo una nueva vida.

Se reconoce a San Agustín, como autor de la frase: “Ama y has lo que quieras…”, pero sin duda el teólogo de Hipona, jamás esta sugiriendo un amor al estilo Hippie, un amor sin condiciones, ni reglas ni normas, totalmente anárquico, sujeto al capricho. Según este “amor” es licito el sexo libre, el consumo de Marihuana y todo tipo de comportamientos en contra de lo establecido socialmente. San Agustín, por el contrario, interpreta que quien ama, sus actos son puros, porque “El amor es puro”, sus palabras son limpias porque “el amor es limpio”, sus actos son generosos porque “el amor es generoso”, su estilo de vida es recto, porque el amor “no hace nada indebido”.

 

El amor que llena de satisfacción el corazón de Dios no es hacia todo el mundo, es hacia Cristo y hacia todos los que vivimos en él, y procuramos con la ayuda y guía del Espíritu, crecer y ser cada día más semejantes a él, andando en obediencia al Padre, como el lo hizo.

El amor al mundo entero, no expresa su complacencia y satisfacción frente al mundo, sino su inmensa bondad y misericordia, que busca que todo hombre (el mundo entero) se arrepienta y no se pierda, sino que tenga vida Eterna.

 

Oscar Marulanda

Director

Instituto Kairós Internacional

+57 3041291488

sábado, 21 de agosto de 2021

 

DIOS MIRA EL CORAZON

Con cuanta facilidad nos equivocamos en muchas de nuestras apreciaciones. Aún existen fenómenos físicos que engañan nuestros sentidos y nos llevan a ver cosas que no están allí. Vemos fulgurantes estrellas en el firmamento, respeto de las cuales nos dicen los físicos y los astrónomos que no están allí, que desaparecieron hace cientos de miles de años y que aquello que vemos es la luz que nos llega desde su pasado.

En la Biblia hay un pasaje que desde mi infancia me ha causado una profunda impresión, y se trata de una historia que supera por mucho a Hollywood. todo trascurre en Babilonia en los tiempos de Daniel. El rey balsasar que había heredado el trono de Babilonia, y festeja con cientos de personas. Hay abundante comida, los invitados comen y beben en los vasos y tazones de oro, saqueados del templo de  Jerusalén, por mano de Nabucodonosor. El rey babilonio había incursionado con su poderoso ejército en la ciudad santa mientras que sus habitantes habían sido llevados en cautiverio a Babilonia.  

En medio del jolgorio y la algarabía surge una mano que escribe un indescifrable mensaje en la pared: mene, tekel, ufarsin ("una mina, un siclo y dos medias minas"). Ninguno de los sabios de babilonia pudo interpretar el enigma, pero Daniel, pudo decirle al rey el significado de esta inscripción ("mene, ha contado Dios tu reino y le ha puesto fin; tekel, has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso; ufarsin, ha sido roto tu reino, y dado a los medos y persas.

Belsasar, en su arrogancia confiaba plenamente en la poderosa muralla que rodeaba su reino, las enormes provisiones de grano y las abundantes aguas que les proveía el rio Éufrates. No veía una amenaza en el ejercito de los Medos que estaban en su frontera, pero Dios anunciaba su muerte y la caída de uno de los mas poderosos imperios que registra la historia de la humanidad.

El orgullo y la altives de espíritu no son buenos consejeros. Nos hacen ver y creer lo que queremos y pueden llevarnos al fracaso.  En el libro del Apocalipsis encontramos uno de las enseñanzas mas fuertes de toda la Biblia, Se trata del mensaje a Laodicea.

Laodicea, fue fundada por Antíoco en honor a su esposa, de allí su nombre el cual traduce, justicia del pueblo. Una ciudad vecina de Éfeso y de filadelfia, poseedora de una gran riqueza. Su tierra era fértil y apta para pastorear ganado, las ovejas producción una lana única y especial, que le permitió gozar de una floreciente industria del vestido. Poseía un comercio sumamente rico, y una afamada escuela de medicina, especializada en enfermedades oculares. También, dentro de sus atractivos Laodicea contaba con un sistema de aguas termales, estas aguas tibias fluían por un sistema de cañerías sostenidas en arcos (acueducto, y constituían un verdadero delito y motivo de orgullo de sus habitantes. Todo esto la hacía notoria y admirada en toda la región del Asia Menor, como una ciudad rica.

El texto del Apocalipsis dice:

‘´Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí dice el Amén, el testigo riel y verdadero, el principio de la creación de Dios: Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, o caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo; yo te amonesto que de mi compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias (Apocalipsis 3:14-22)

Esta iglesia no recibe ningún tipo de reconocimiento, al contrario, contra ella se lanzan serios mensajes de juicio.

¿Acaso no es esto lo que sucede en muchas personas en el día de hoy?  Se sienten muy seguros en su cristianismo, asisten a los cultos, ofrendan, cantan. Los de orientación pentecostal gritan y se sacuden, los más conservadores entonan con rostro reverente sus himnos, rígidos como un monumento. ¿Dónde entonces está el problema, en que radica el reproche de Dios? Esta es la respuesta, su tibieza.

Ellos aman mas sus bendiciones que a Dios, aman mas sus diversiones que a Dios, lamentan más que alguno de sus automóviles sufra un rayón al hambre que sufren miles de niños en su país. Ellos hacen de su presente su todo. Cristo no es el eje central de sus vidas. No aman a Dios con todas sus fuerzas. Ellos se meten cada 8 días en el micro ondas de sus emociones, y confunden experiencias emocionales fuertes con presencia y unción del Espíritu en sus vidas. Ellos disfrutan de sus actividades sociales, pero no saben lo que es llevar vidas convertidas a los pies de Cristo. Sus oraciones son sosas e insulsas, repetitivas y estériles. A ellos les resulta un verdadero enigma ver cristianos locos por cristo, predicando en los buses, ver cristianos oran con sus familias en sus casas, que dan gracias por sus alimentos

A estos su tibieza, no les hace notar su orgullo y altivez de espíritu. La seguridad de ellos esta en sus jugosas cuentas bancarias, su prestigio social y sus títulos profesionales. Hacen alarde de sus logros y triunfos personales, y no se dan por enterado que ninguna riqueza puede dar el gozo y la paz que solo podemos tener en Cristo. Para ellos la evangelización y la obra misionera no son más que románticas historias.

Los tibios de hoy son creyente en general, pastores y ministros, son la inmensa mayoría de cristianos ricos, engreídos y autosuficiente, que se creen tenerlo todo y no necesitar nada ni de nadie, pues asumen que todo lo que quieren lo pueden adquirir con su dinero, se piensan de un linaje o una clase superior de cristianos. Viven inmersos en sus lucrativos negocios, son los que hacen alarde de sus finos trajes, o del nuevo automóvil que le regalaron a sus esposas e hijos, de sus viajes turísticos y sus nuevos juguetes tecnológicos. Ellos se han convertido en hábiles animadores, comediantes y verdaderos especialistas en el manejo de las emociones.

Sus mensajes predilectos solo hablan de prosperidad y riqueza, de adquisidores y escalonamientos social y económico. Son excelentes en mantener las mentes entretenidas y ellos mismos llegan a tal extremo que creen que la vida que viven, el cristianismo que muestran y la fe que profesan, es la más refina muestra de cristianismo. Ellos se miran a si mismos como la mejor versión de iglesia, como gente rica y visionaria, como gente elegante y glamurosa.

Es una vergüenza ver pastores lamiéndole las suelas a políticos corruptos, en busca de prebendas, y pretendiendo alcanzar posiciones de poder, para perpetuar la cadena de complicidades, que lleva a muchos países ricos en recursos de todo tipo, pero avanzando por el sendero de una escandalosa pobreza.

Pero me pregunto, donde se ha ido su primer amor, en que ocupan su tiempo, conocen lo que significa orar sin cesar, recargar la cruz e ir en pos de cristo, saben lo que representa para Dios la salvación de una sola alma, saben lo que es el infierno, les interesa el aliviar las necesidades humanas, reales, materiales de la gente, visitan al huérfano y a la viuda en sus tribulaciones, tienen misericordia de los presos, y los visitan y oran por ellos, asisten con frecuencia a los hospitales para dar consuelo a quienes padecen dolor y enfermedad, aman predicar a Cristo y pueden decir como el apóstol Pablo: ay de mi sino predico el evangelio, guardan sus corazones y no se contaminan con la maldad y las propuestas indecentes del mundo y la sociedad que les rodea. ¿Sus hijos y esposas viven con sobriedad y ellos y sus casas son un buen ejemplo de humildad, mansedumbre y fiel obediencia a Dios?

 

¿Estoy sugiriendo que un cristiano no puede o no deber tener bienes, riqueza, prestigio o solvencia económica? Grande seria mi tristeza si alguien cometiera la osadía de juzgar con tanta ligereza este texto. No quiero decir nada mas de lo que esta escrito. Jesús y el mundo necesitan la manifestación de los hijos de Dios, la sal debe salar y la luz debe alumbrar la vida de los hombres.

 Dios no esta buscando que renuncies a tus bienes y con un costal al hombro te sientas mas digno o convertido en un mejor cristiano. Lo que Dios espera de todos nosotros es que seamos hombres y mujeres que lo amemos de todo corazón y por encima de todas las cosas de este mundo, que le demos hoy y siempre el primer lugar en nuestras vidas, que cualquiera que sea nuestra situación social, económica, académica u otra, nos sintamos felices de identificarnos como cristianos, de comportarnos como cristianos y nunca avergonzarnos del evangelio que predicamos. Que pidamos perdón con toda sinceridad, ruego y lamento por nuestro cristianismo mediocre e insípido, por nuestra falta de compromiso.

Lo que Dios espera de su iglesia es que le permita a Cristo entrar a su vida y transformarla, lo que Dios espera es que no nos embriaguemos en nuestros oceánicos conocimientos de la Biblia, y nos convirtamos en hacedores de la Palabra

Dios anhela ver su iglesia, convertida en una iglesia obediente a su llamado de andar en santidad, obediente a su mandato de ir y predicar a Cristo. Una iglesia donde se piense en el pobre, el hambriento, el desnudo, el sin patria, el enfermo, el preso, los mas débiles, menospreciados y explotados. Una iglesia que no se arrodille ante los poderosos ni entre en tratos y componendas con estos.

Dios quiere para si una iglesia que ponga colirio en sus ojos y recupere su visión. La visión del propósito eterno de Dios en la vida de los hombres, la visión de un mundo trasformado por medio de la predicación del evangelio.   

Oro para que Dios cubra nuestra desnudes y no nos vomite de su boca y para que de nuevo el fuego del Espíritu arda en nuestro corazón y seamos ricos en buenas obras y sirvamos y honremos a Dios, con nuestras ofrendas y las primicias de nuestros frutos, para que podamos fortalecer los proyectos misioneros y contribuir con nuestros dones, talentos, bienes, y con todo lo que somos para que el Reino de Dios se extienda y multitudes puedan obtener una nueva vida en Cristo

Con sincero afecto en Cristo

Oscar A. Marulanda

 WhatsApp  3041291488

domingo, 22 de marzo de 2020


TIEMPO DE REFLEXIÓN

Los noticieros y los diarios están inmersos en un solo tema; la pandemia que azota a la humanidad denominada Coronavirus, que algunos califican como "tercera guerra mundial”

Es en este entorno de desasosiego, temor e incertidumbre que, generada la posibilidad de ser cercados por la muerte, pareciera que los valores vuelven a establecerse en el sentido y orden original del que nunca debieron haberse cambiado.

La vida llega a ser más importante que el dinero
La familia recupera su valor por encima de los compinches y compañeros de rumba, desenfreno y locura.
El reposo, aunque por obligación reemplaza el activismo y la hipermovilidad propia del siglo XXI
Invertir en alimentos viene a ser más importante que gastar el dinero en licor, consumismo, lujo y vanidad.
El grato silencio reemplaza el ruido infernal de las bocinas de los carros, la estridencia de los equipos de sonido y la gritería y bullicio de las calles
Y Dios que yacía en el olvido, y era mirado con desdén e indiferencia, llega a constituirse en el centro y motivo principal de incesante búsqueda.

De un modo drástico y sin previo aviso, el ser humano se enfrenta ante la cruda realidad de su fragilidad, de sus limitaciones y hasta de su ignorancia, Dios vive y el ateísmo pierde adeptos, los más fuertes tiemblan ante el ataque traicionero e implacable de un diminuto virus, los sabios y doctos se quedan atónitos y sin respuestas, los engreídos, altivos y soberbios, buscan por doquier  
Señales de esperanza.

Qué extraña manera de ser la nuestra, es como si el silbo apacible dl amor de Dios no alcanzara para citar la atención de pueblos, razas y naciones, hasta que suena la trompeta del dolor y el sufrimiento, y como estruendoso trueno nos hace temblar y reconocer
Que no somos tan fuertes

Que no somos tan sabios

Que las malas amistades son inútiles
Y
Que Dios sigue siendo Dios, fuente inmarcesible de esperanza, refugio de quien con humildad le busca
Y amoroso Padre que recibe con besos y celebra con fiesta en los cielos, la llegada a casa del hijo arrepentido
Y la oveja número cien, que hacía falta en el redil.
Gracias demos a Dios por su fidelidad. Acerquémonos a Él con corazón humilde y Él se acercará a nosotros,
Devolvámosle a El el trono de nuestra vida,
Abandonemos nuestra condición de huérfanos para así vivir en plenitud, la feliz experiencia de ser sus muy amados hijos.

OSCAR ALBEIRO MARULANDA
+573041291488

miércoles, 20 de febrero de 2019


UNA PLAGA DESTRUCTIVA  LLAMADA MURMURACIÓN


Es muy difícil encontrar un defecto más difundido en el género humano y con mayor capacidad de destrucción que la “murmuración”.  La vida de muchas personas, muchas familias y matrimonios y numerosas iglesias han sido dañadas por el chisme, la calumnia y la murmuración.
Esta sucia artimaña de Satanás, pretende con todo calculo y premeditación anular, entorpecer y de ser posible destruir, el destino fijado por Dios y su propósito eterno con cada vida de cada ser humano sobre la tierra.
Esta tan arraigada la murmuración, la difamación y el chisme, en la naturaleza humana, que hoy podemos observar como por esta mortal plaga, existen programas de televisión con cientos de miles de seguidores que se especializan justamente en desnudar la intimidad de la gente, juzgar sus actuaciones, magnificar sus defectos, invadir su privacidad con absoluto descaro y sin conciencia. 
La Biblia nos muestra con toda claridad la indignación de Dios frente a la murmuración, y por cierto es uno de los primeros pecados cometidos por Israel en el desierto, después de la salida de la esclavitud de Egipto. Fue tal el pecado que el juicio de Dios no se hizo esperar y cayó en forma radical sobre 14,700 israelitas.  Que fue un drástico castigo ante un pecado tan leve, pero no es así, la murmuración es un grave pecado que causa el rechazo de Dios. (Números 1,41, 47, 49).

Murmurar es hablar en forma negativa o desfavorable de otra persona en ausencia de la misma. La calumnia consiste en imputar de un hecho inexistente o acusar de algo a una persona en forma falsa, con el fin de causarle daño. El chisme consiste en hacer eco de rumores, criticas o comentarios infamantes sobre una persona a espaldas de la misma. Denigrar es lanzar juicios despectivos, o hacer comentarios negativos en contra del buen nombre, honra o dignidad de una persona.

 Para esta reflexión utilizo la palabra “murmuración”, sin hacer para este caso, ninguna diferenciación con palabras tales como: chisme, difamación, calumnia, denigración, vilipendio, traición, detracion.
La murmuración y el chisme, con suma frecuencia provienen de corazones heridos que sin reato de conciencia y sin miramientos no se ahorran ni calculan el daño, la tristeza y el dolor que pueden ocasionar.

El murmurador, como el caso de Aarón y María, quienes murmuraron de Moisés, lo hicieron motivados por sus amagos celos y envidia, y se cubrieron de lepra como pago de su maldad.  El murmurador es un ser oscuro, mezquino y sin consideración ni afecto por quien es objeto de su mortal ataque. El murmurador de manera consiente o no es un instrumento del demonio que con sus palabras pisotea, lastima, destruye y hunde en el fango la dignidad y la honra de otros. Algunos miembros de esta especie tienen el cinismo de creer que prestan un servicio a una causa noble, que obran bajo el impulso y la defensa de valores religiosos o espirituales. Venden la falsa idea de que prestan un servicio a Dios y a la causa de Su Reino. Llegan a creer que su tarea es la de ser “defensores de la moral, la rectitud, la santidad, y ante todo sienten que cumplen el heroico papel de sacar a la luz la verdad, cueste lo que cueste.

El murmurador, chismoso, difamador, y traidor no solo realiza este ataque aleve con enojo y amagara, llevando su comentario a una sola persona, sino que suele diseminar su veneno entre muchas personas. Pues para este agente de maldad no basta con destruir la imagen de su víctima ante una sola persona, sino que su insaciable apetito de maldad lo lleva a hacer más notorio su pecado, llevando su chisme y maledicencia a tantas personas como puede, y en especial ante aquellos que tienen un concepto amable de quien en el centro de su ataque.  
El murmurador, en muchos casos sigue tratando a su víctima, puede tomarse un cafecito, sonreír y hasta abrazarlo como el Judas que es, su conciencia se ha acostumbrado tanto, pero tanto a su quehacer diabólico, que ya no le advierte que lo que hace causa gravísimo daño, y lastima el corazón de Dios. El murmurador se sirve de verdades completas o a medias, de informaciones sesgadas que a él no le importa en absoluto verificar o comprobar su exactitud o veracidad, el murmurador, calumniador y chismoso, utiliza como insumos de su maldad el conocimiento que posee de hechos vergonzosos, debilidades, pecados y errores de sus víctimas. Todo lo que pueda ser le útil en sus diabólicos planes los usa. El murmurador divulga a muchos lo que se le confió en secreto, y en muchas oportunidades divulga comentarios tóxicos sobre conductas del pasado de su víctima que ya han perdido vigencia en ella, que han sido de tiempo atrás objeto de su arrepentimiento y del bondadoso trato de aquel Dios eterno que perdona al pecador que se arrepiente y sepulta en el fondo del mar sus maldades.

Miqueas 7:18-20 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
18 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.
19 El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Isaías 43:25
Yo, Yo soy el que borro tus transgresiones por amor a Mí mismo, Y no recordaré tus pecados.

El murmurador, desplaza a Dios de Su trono y se sienta el a juzgar  sin misericordia a su hermano, el murmurador se jacta o presume de una supuesta superioridad moral o de ciertas dotes de espiritualidad mágico-religiosa que hace pensar a quienes lo escuchan difamar, denigrar y chismear de otro, que este iluminado de los dioses, es un “profeta” con todo el poder, y la licencia para usurpar como Satanás el trono de Dios para juzgar y destruir en el mortal fuego de la murmuración que cuando se trasmite a otros se convierte en un incendio que avanza de boca en boca y de lengua en lengua arrasando a su paso con la honra, el buen nombre, y la dignidad de quien es el objeto de su diabólico ataque.

Al difamador, chismoso y murmurador se le olvida que cuando habla mal de oros, de quien dice lo peor es respecto de el mismo.

Pero que dice la Biblia acerca de esta conducta, veamos algunos textos:
“Hermanos, no murmuréis los unos de los otros El que murmura en contra de un hermano murmura en contra de Dios.” (Santiago 4:11,12). Para Santiago, hermano de Jesús según las mejores opiniones, la “murmuración”, entendida como hablar mal y a la espalda del hermano, es una conducta que no debe existir, dando por sobre entendido que se trata de una puerta que se abre y difícilmente se cierra.

El hombre perverso levanta contienda, Y el chismoso aparta a los mejores amigos” (Proverbios 16:28). El escritor de Proverbios advierte sobre las consecuencias de la murmuración. Levanta contienda, genera disensión, pleitos y peleas, destruye y crea muros en las relaciones interpersonales.
Dios desaprueba a los murmuradores (romanos, 1:28-32)

“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 1:29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;1:30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 1:31 necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; 1:32 quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”. (el subrayado es del autor de esta reflexión)


“Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor”. (1 Corintios, 10:10) Salmos 50:20
“Te sientas y hablas contra tu hermano; al hijo de tu propia madre calumnias” (Sal.50:20)
Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante. (Salmos 101:5)
{El que} no calumnia con su lengua, no hace mal a su prójimo, ni toma reproche contra su amigo; (Salmos 15:3)
“Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación” (1 Pedro 2:1)
“Porque temo que quizá cuando yo vaya, halle que no sois lo que deseo, y yo sea hallado por vosotros que no soy lo que deseáis; que quizá {haya} pleitos, celos, enojos, rivalidades, difamaciones, chismes, arrogancia, desórdenes”. (2 Corintios 12:20)

Que hacer frente a la murmuración:

Para resumir, la murmuración, el chisme, la calumnia, y la crítica infame, deben erradicarse de nuestro corazón y de nuestras actitudes, por cuanto causan graves daños:
Ø  Destruyen la honran de la persona señalada, dañando su reputación y bienestar
Ø  Crean desconfianza entre las personas
Ø  Causan desaliento entre los que reciben
Ø  Con lleva el juicio de Dios
Ø  Destruye la armonía
Ø  Abren puertas enormes a Satanás y sus demonios
Ø  Puede crear heridas emocionales irreparables
Ø  Causa daño moral
El chisme, la murmuración y la difamación es un “cáncer” que daña las relaciones, crea contiendas, afecta los lazos de fraternidad, quebranta la salud de la iglesia y termina por destruir la vida del murmurador.

Por lo anterior es mi más íntima motivación, que cada uno de nosotros puede examinar su propia vida, hacer un cuidadoso examen introspectivo y renunciar a este foco mortal de contaminación, pedir perdón a Dios y a las personas afectadas.

Promovamos el buen trato, las conversaciones cargada de bondad, amor y misericordia, sanemos las propias heridas de donde probablemente se origina la murmuración y el chisme, y levantemos muros alto contra este infame comportamiento que se aprecia en todas las esferas de la vida social, y que sin duda hace tanto daño a la iglesia. 

En la Iglesia es donde debe prevalecer el amor y las más saludables relaciones entre hermanos y miembros de la familia de Dios.

Si hemos sido lastimados por la difamación, el chisme y la murmuración, solo tenemos una sola opción; perdonemos al estilo de Jesús, recordemos que sus detractores indilgaron los milagros de Jesús a Beelzebu, y sin embargo en Jesús siempre existió abundante misericordia para aquellos que lo ofendían. Por último, evitemos que el mal sufrido sea el mismo con el que procedamos contra nuestro ofensor. Solo podemos atacar este mal mostrando un espíritu superior en nosotros mismos.


jueves, 28 de julio de 2016



El peligro del anti intelectualismo

Isaac  Asimov definió el anti intelectualismo de la siguiente manera:

El anti intelectualismo es el culto a la ignorancia. Ha sido una constante en nuestra historia política y cultural, promovida por la falsa idea de que la democracia consiste en que "mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento".

El ejercicio intelectual se mira con sospecha en algunos círculos religiosos, llegando a ser considerado con epítetos ofensivos. Es como si pensar fuera un atentado contra la moral o un comportamiento vergonzoso que amerita su repudio. Se tilda a quienes reflexionan y en muchos casos van en contra vía de la opinión generalizada, como personas extrañas, como generadores de desagradables controversias, como gente que perturba la armonía  semejante a un villano que sale de su escondite,  y nos sale al paso con preguntas impertinentes o argumentos que rompen los esquemas y las convenciones en las que las masas transitan reposadas.

Con suma frecuencia los prejuicios que alimentan la hostilidad hacia los académicos e intelectuales  se reflejan en estas afirmaciones:
1.    Solo buscan crear caos y confusión
2.    Son soberbios y se creen superiores al resto de los mortales
3.    Se creen una elite
4.    Son gente de costumbres relajadas y poca o ninguna vida espiritual
5.    Son poco prácticos y demasiado idealistas, mucha letra y poca práctica.

Algunos utilizan argumentos sacados de todo contexto y sin el menor análisis hermenéutico, señalan con el dedo: “la letra mata”, “el mucho estudio es fatiga de la carne”. 

Convendría que con una actitud honesta, los  adoradores de sus rutinas, se preguntaran, porque Dios se sirvió de una mente brillante como la del gran profeta Isaías, con su exquisito lenguaje, con sus bellas metáforas, y que decir de  Saulo de Tarso. Un hombre docto, instruido en diversas áreas de la cultura y el conocimiento. ¿Y no  fue el Apóstol Pablo ese instrumento que posibilito el crecimiento exponencial del Cristianismo y genero las bases para el avance del testimonio de Cristo en el mundo antiguo?

Si se mira la historia más reciente, las grandes figuras del protestantismo, eran sin lugar a dudas hombres dotados de un claro raciocinio, estudiosos, disciplinados en sus tareas intelectuales, lectores avezados y prolíficos escritores, para citar algunos nombres: Lutero quien escribió más de 54 textos, Calvino con su extensa y profunda obra Instituciones, y reconocido por muchos como el hombre más inteligentes de la reforma, Carlos H. Spurgeon, llamado el Príncipe de los Predicadores,   cuyos biógrafos sostienen que leía 6 libros por semana. Casiodoro de Reina y Cipriano Valera, eran monjes eruditos y poliglotas. Merced a sus esfuerzos muchos creyentes que aplauden la ignorancia y desprecian el saber, gozan y usufructúan una de las mejores versiones de la Biblia en Español.

Pablo insta a los hermanos de la iglesia de Roma, a una renovación del entendimiento, para hacer posible un no conformismo con las usanzas y estilos de vida de este mundo, quizá como lo diría Paul Tillish, a pasar del no ser al ser, de un estado cuasi vegetativo a una condición de vida cuya característica es la capacidad de pensar, aprender y cuestionar lo aprendido, de indagar y reflexionar, de atrevernos a disentir,  y controvertir.

Ello no significa hacer de la razón una diosa infalible al mejor estilo de los griegos, y tampoco creer que podemos por la vía del ejercicio intelectual dilucidar sobre todo y tener respuestas a todos los interrogantes de la vida. El ejercicio de la razón acepta que hay límites y que el misterio es probablemente más notorio que nuestras certezas. Pensar, reflexionar, aplicar la razón en aquello que nos sustrae y nos apasiona, es una noble tarea y probablemente la tarea más importante en la que podamos ocuparnos, pues el ejercicio práctico no puede caer en un vacío intelectual o funcionar divorciado de un por qué. De otro modo seria solo afán, dinamismo inútil y sin criterio.

Karl Barth, considerado como el mejor exponente de la teología protestante del siglo XX, afirma que nadie puede ampararse perezosamente en el Espíritu Santo para no estudiar, y que nadie sin cultura teológica debería estar en un pulpito. Con esto se está sugiriendo que no hay que orar, que la antigua costumbre de buscar en forma agonizante la presencia de Dios ha de ser  una práctica condenada al olvido. De ninguna manera. Lo que aquí se pretende afirmar es que el verdadero amor a Dios, implica consagrar a El nuestras facultades intelectuales y confiar en la dirección y auxilio  proveniente del Espíritu Santo, con el fin de que el pensamiento no divague en necias especulaciones o niegue las eternas verdades de la Biblia.

“Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu mente (Deuteronomio 6:5) En atención a este precepto bíblico, la mente del creyente ha de ser por la gracia de Dios, terreno fértil de reflexión, campo fecundo donde germine la ortodoxia y la orto praxis, hermanas gemelas que nunca podrán caminar por sendas opuestas.  

La mente, entendida como la facultad que Dios da al hombre para auscultar su entorno, para pensar y cuestionar, debe servir al quehacer del teólogo, como instrumento privilegiado, para advertir a la iglesia sobre enseñanzas erróneas, sobre ideas populistas pero disonantes, sobre falsos maestros. La falta de conocimiento genera las condiciones perfectas para la destrucción. Como lo expresa el escritor: “Mi pueblo fue destruido por falta de conocimiento”. 

El saber no es  enemigo del creer, la fe resiste el escrutinio y no impone una venda ni crea condiciones de ceguera, por el contrario  el uso disciplinado y humilde del razonamiento debe reafirmar la verdad que brilla en las Escrituras y diluir conceptos espurios, que no resisten un juicioso  análisis.

La eficacia del intelecto aplicado a la teología y a la vida del teólogo, deberá armonizar con una vida en donde el conocimiento y la virtud del entendimiento, ilumine el recto comportamiento  y señale el camino por el que todo creyente debe andar. De modo que se elimine la brecha entre conocer y vivir, entre creer y practicar.