¿Apostolitis o neo fariseísmo?
Si aquellos
misioneros poseedores de un verdadero espíritu apostólico, los que trasegaron
por mares, montes, valles, selvas y llanos, vieran lo que está sucediendo en
muchas de las iglesias de hoy, de cierto la tristeza los conduciría a la
muerte.
Prudencio
Damboriena, Jean-Pierre Bastian, Pablo Moreno Palacios, historiadores
ampliamente reconocidos dentro y fuera de sus países de origen, nos dan cuenta
de las arduas jornadas, persecuciones y peligros de diversa índole que debieron
soportar los pioneros del Evangelio en América Latina y en Colombia en forma
particular.
Los primeros
esfuerzos por extender el evangelio en Colombia datan del año 1825. La sociedad
bíblica Británica, comisiono, al pastor y educador Bautista, James Thompson nacido en Escocia, para difundir las Sagradas
Escrituras y evangelizar en estas nuevas tierras. Pero fue en el año 1856 cuando la Iglesia
Presbiteriana de los Estados Unidos estableció el primer centro de predicación,
el mismo que se convertiría en poco tiempo en la Primera Iglesia Evangélica
(continental) en Colombia, ya que antes de ello se fundó La Primera Iglesia
Bautista, en el barrio La Loma en San Andrés Islas, por el pastor Phillip Beekmam Livingston, en 1947. Cabe
anotar, que con la anexión de San Andrés al estado de Colombia, se inició por
parte de la orden católica de los Capuchinos una campaña sin cuartel, en contra
de los Bautistas, reprimiendo con los amplios poderes de que disponían, la práctica
del idioma Ingles, e inculcando abiertamente la intolerancia contra los
Bautistas, al tiempo que ejercían el monopolio de la enseñanza en las escuelas.
Con lágrimas
e indescriptibles penalidades, el evangelio se extendió en Colombia. Estos
hombres y mujeres, con inocultable
espíritu apostólico, se abrieron paso, renunciando algunos a lustrosos
apellidos y grandes comodidades en sus países, para abrazar la causa de la
evangelización y el establecimiento de nuevas iglesias evangélicas en este
país. No pocos se vieron sometidos a golpes, injurias, encarcelamiento o
encontraron la muerte en forma prematura, minados por enfermedades y múltiples
padecimientos. Para estos hombres ser misioneros, pastores o simplemente
hermanos era la manera usual como se les denominaba. No atraían la atención
hacia sí mismos, buscaban con esmero atraer la atención de sus oyentes al
amoroso mensaje de Salvación en Cristo.
Por lo
anterior, sorprende la manera con la que pastores “en pañales”, atrapados por
su enorme ego y sed de protagonismo, se autodenominan “apóstoles”
Su apostolado
suele agotarse en gritos estruendosos con los que pretenden vindicar su
autoridad, en inocultable gusto por las comodidades y los lujos, merced de las
generosas ofrendas de los creyentes que creen más en estas figuras endiosadas
que en Cristo como Señor de la Iglesia. Estos apóstoles miran con desdén a
quienes no requieren ostentar títulos para acreditar su autoridad
ministerial, porque su mejor carta de
presentación son sus frutos en su vida familiar, el impacto de su testimonio en
la sociedad y la sana doctrina que vive y predica la iglesia en la que sirve.
Apostolitis
o neo fariseísmo, este es uno de los graves males que como pandemia amenaza la
fe de los creyentes, pues como los fariseos del tiempo de Jesús, estos anhelan
los primeros lugares, el reconocimiento, posando de súper espirituales y
afectando superioridad moral. A ello se suma que cualquiera que cuestione su
forma de pensar o de comportarse, su arrogancia, su estilo de vida signado por
el despilfarro y vanidad, se hace objeto
de maldiciones y anatemas de parte de ellos.
Como no
reconocer que los falsos ungidos o falsos cristos de los que nos hablan con tanta claridad los Evangelios, describen a
estos ególatras, que empañan el testimonio y contribuyen a fortalecer la
incredulidad de unos, y a debilitar la fe de otros.
Estos mal
llamados apóstoles, se caracterizan porque suelen predicar: “Prosperidad,
prosperidad” sin mencionar rendición total a Cristo, obediencia a la Palabra,
Santidad de Vida. Han cambiado el llamado al arrepentimiento, por el llamado a
una vida de abundancia y confort, han cambiado a Cristo por mamom, han preferido
ofertar un cielo por la vía de la adhesión a un club, que una eternidad por un
Camino al cual se llega por medio de la fe en la obra de Cristo en la Cruz y el
correspondiente arrepentimiento del pecado.
Estos Apóstoles
pregonan ser artífices de avivamiento y consideran que tienen el monopolio del
poder de Dios. Que ellos y solo ellos pueden otorgar gracias especiales, o
extender desde ellos una unción especial a quienes los siguen. Que poco saben de
pedir perdón y perdonar, pero en cambio buscan ser servidos en lugar de servir.
Suelen maltratar sutil y aun abiertamente a sus subordinados, no rinden cuentas
a nadie de sus finanzas y Satanizan a
los que tímidamente los invitan a la moderación.
Si hay
Apostolitis o neo fariseísmo, es porque los medios de comunicación hábilmente
manejados han logrado manipular las mentes débiles de muchos creyentes, que
hacen muy poco o nada por conocer las Escrituras, pagando el precio de su
ignorancia. Los lacayos espirituales
huyendo de una conciencia llena de culpa buscan faraones a quienes se puedan
someter.
Apóstoles,
aquellos que siéndolo por vocación divina no encuentran en ello motivo de
ostentación y menos ocasión de que otros caigan en la idolatría, apóstoles los
que durante décadas han dedicado sus vidas al servicio del Señor, sacrificado
fama y fortuna, desdeñado lucrativas ofertas, sin que pudieran soportar el
fuego que los impulsa a llevar el Evangelio y sembrar iglesias a su paso,
apóstoles los que impactan la sociedad en la que viven y las diferentes
iglesias de su derredor, son enfáticos, fronterizos y directos en no hacer
tratos con la injusticia, siendo antorchas que brillan e iluminan con su
testimonio, apóstoles aquellos que a tiempo y fuera tiempo anuncian con
sinceridad de corazón, que no son suyos sus triunfos, que toda la gloria, toda
la honra le pertenece al Señor, apóstoles aquellos en quienes su humildad y
espíritu de servicio corre paralelo a la magnitud de sus frutos.
Estos apóstoles cuya visión es abarcante y
profunda, cuyo celo por la Gloria de Dios es irreductible, estos apóstoles que
no tienen sus ojos puestos en el dinero y la comodidad sino en Jesucristo, son
los que muestran la extrema diferencia con estos neo fariseos, de la misma
manera con la que la luz excede a las tinieblas.
O.A.M.
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